“Yo pisto no tengo, lo que le voy a dejar a mi hermano es educación”, dijo. Se llamaba Ana, tenía el pelo entrecano y cuatro bocas comían del salario que se ganaba lavando y planchando ajeno. Entonces, a mediados de los años 80, Ana le pagaba a su hermano menor sus estudios de medicina en la Universidad de El Salvador, costeaba la salud y educación de los dos menores. “Yo no quiero que él se desgaste haciendo este tipo de trabajos… Quiero que estudie para que sea alguien”, analizaba Ana, una señora cuarentona quien apenas podía leer y escribir con una letra gruesa y chueca. Para ella la fórmula era bien sencilla: educación igual a desarrollo, en este caso, personal y familiar. Sencillo, ¿no?
Un poco de todo y de nada... Un experimento por escribir menos, por contar más... Para ver si algún día aprendemos a escribir como hablamos...
jueves, 10 de febrero de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
¿Y usted cree en duendes?
No creo en que los cambios se den de la noche a la mañana, ni mucho menos que estos se den por arte de magia. Menos, cuando éstos dependen de políticos que han jugado a que las cosas se mantengan igual por muchos años….
… Este 1 de febrero, Sigfrido Reyes asumió la presidencia de la Asamblea Legislativa y prometió –como lo había hecho durante los últimos días ante cuanto periodista con grabadora en mano se puso frente- que las cosas cambiaran en el primer órgano del Estado.
… Este 1 de febrero, Sigfrido Reyes asumió la presidencia de la Asamblea Legislativa y prometió –como lo había hecho durante los últimos días ante cuanto periodista con grabadora en mano se puso frente- que las cosas cambiaran en el primer órgano del Estado.
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